Parece que si fue una crisis epiléptica … ¿Y ahora?
Tener una primera crisis epiléptica (tanto si se es un niño como un adulto) supone un estrés para el paciente y también para su familia. Primero están las dudas sobre el diagnóstico, ya que a veces no está claro y hay que hacer pruebas para descartar otras cosas que se pueden confundir con una crisis, como una lipotimia, una arritmia cardiaca o ataques de ansiedad.
Una vez que el diagnóstico está claro, el paciente afronta muchos miedos: cómo evolucionará la enfermedad, podré seguir haciendo mi vida de siempre, se verá afectado mi trabajo o mis relaciones con los demás…
