CRISIS FUNCIONALES, UN ENFOQUE GLOBAL
En la práctica clínica, quienes trabajamos con pacientes con crisis sabemos que no todas se acompañan de descargas epilépticas en el EEG. Existen también las crisis funcionales o disociativas, que representan más del 20% de los primeros pacientes atendidos en clínicas de epilepsia y cuya prevalencia se estima en 24–109 por 100.000 habitante
Un estudio reciente publicado en Epilepsia (Yogarajah et al., 2025) plantea una una reflexión: los epileptólogos debemos implicarnos también en la atención y la investigación de las crisis funcionales, por varios motivos:
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Carga comparable: las crisis funcionales conllevan costes sanitarios, morbilidad y mortalidad similares a las crisis epilépticas.
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Superposición de comorbilidades: depresión, ansiedad, migraña, trastorno por estrés postraumático o trastornos del espectro autista aparecen con frecuencia tanto en epilepsia como en crisis funcionales.
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Mecanismos compartidos: la disfunción de redes cerebrales, el estrés, la regulación emocional y la percepción de uno mismo son claves en ambas condiciones.
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Impacto del seguimiento neurológico: incluso una mínima intervención del especialista —seguimiento, ajuste de fármacos, entrevistas motivacionales— puede reducir la frecuencia de crisis y favorecer la adherencia a terapia psicológica.
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Hacia un modelo biopsicosocial: al igual que en epilepsia farmacorresistente, las crisis funcionales requieren un abordaje integral que incluya lo biológico, lo psicológico y lo social.
Implicaciones para la práctica clínica
El mensaje de Yogarajah y colaboradores es claro: epilepsia y crisis funcionales no deben considerarse mundos separados. Atender a ambas con la misma dedicación implica avanzar hacia un modelo de medicina neurológica más humano,y efectivo.
Referencia
Yogarajah M, Dworetzky B, Sander JW, Aledo-Serrano A. Beyond the spike: Functional (dissociative) seizures as a key to holistic attitudes in seizure disorders. Epilepsia. 2025;00:1–6. doi:10.1111/epi.18651

