De los 63 pacientes que intentaron retirar su medicación, el 83% experimentó una recurrencia de las crisis. La única variable que aumentaba las probabilidades de éxito en la retirada fue un largo periodo sin crisis antes de interrumpir la medicación. Por ello, la decisión de retirar el tratamiento debe evaluarse detenidamente, y los pacientes deben estar bajo estricta supervisión médica durante este proceso.

