¿Sabías que en los ensayos clínicos con fármacos y con dispositivos se utiliza el concepto de “respondedor” cuando la disminución del número de crisis es del 50% o más?
Sin embargo esta mejora puede no tener consecuencias positivas evidentes para el paciente, sobre todo si la frecuencia de crisis basal es muy alta.
Por eso, en los estudios más recientes se empieza a dar información sobre el número de pacientes que tienen una disminución de crisis del 75% e incluso del 90% (casi sin crisis). Y nos estamos fijando por supuesto en los pacientes que se quedan sin ninguna crisis. La libertad de crisis mantenida a lo largo de un año es el factor que más mejora la calidad de vida.
Pero si eso no es posible, cuantas menos crisis, mejor. Conseguiremos disminuir la mortalidad, las lesiones asociadas a las crisis y el estigma que perciben los pacientes por tener epilepsia. También es relevante intentar que desaparezcan del todo las crisis con convulsión, que son las más peligrosas. De todos estos asuntos hablé en la última reunión de la Sociedad Española de Epilepsia, donde nos reunimos especialistas de distintos ámbitos para discutir las últimas novedades en el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.

