Muy recientemente se ha publicado un estudio que investiga el efecto del estimulador del nervio vago sobre las funciones cognitivas (Lahde et al, 2024, Epilepsia Open)
Método: Se estudió a 33 pacientes con epilepsia refractaria tratados con estimulador vagal. Se les hizo seguimiento antes y después de empezar el tratamiento, aunque la pandemia de COVID-19 interrumpió algunos controles.
Resultados: Después de un seguimiento medio de 29 meses, se observó que los pacientes mejoraron gradualmente su atención y sus funciones ejecutivas. Los que tenían también problemas psiquiátricos mejoraron aún más rápido. Además, los que tomaban menos medicamentos para la epilepsia mostraron una mejoría mayor.
Importancia: Después de 5 años de tratamiento, los pacientes mostraron una mejora importante en su habilidad para realizar tareas mentales complejas.
En resumen, los tratamientos de neuroestimulación además de su efecto sobre las crisis pueden tener beneficios sobre la cognición y el estado de ánimo que siempre preocupan mucho a los pacientes.

