¿ESTIMULACION CEREBRAL EN NIÑOS CON EPILEPSIA RESISTENTE?
Cuando un niño o adolescente vive con epilepsia farmacorresistente (EFR), y no es candidato a cirugía resectiva o de desconexión, las opciones terapéuticas son limitadas. En este contexto, las técnicas de neuroestimulación —que modulan la actividad cerebral mediante impulsos eléctricos— emergen como alternativas terapéuticas relevantes.
Actualmente, la estimulación del nervio vago (VNS) está aprobada por la FDA para pacientes de 4 años en adelante. Sin embargo, los dispositivos de estimulación intracraneal —como la estimulación cerebral profunda (DBS) y la neuroestimulación a demanda (RNS, no disponible en España)— solo están aprobados en adultos (a partir de los 18 años), lo que ha generado incertidumbre sobre su seguridad en edades pediátricas.
Un reciente estudio retrospectivo llevado a cabo en el Children’s Hospital of Philadelphia (Singh et al, 2025) analizó los resultados de 54 pacientes de entre 6 y 22 años que recibieron implantes de RNS o DBS entre 2017 y 2024. Este es, hasta la fecha, el mayor estudio en un solo centro dedicado a estimulación intracraneal en epilepsia pediátrica.
¿Qué se encontró?
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Eficacia significativa:
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El 73% de los pacientes tratados con DBS y el 54% de los que recibieron RNS lograron una reducción de al menos el 50% en la frecuencia de crisis al cabo de 12 meses.
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Estas cifras son comparables o superiores a las obtenidas en adultos e
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Baja tasa de complicaciones:
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Solo un 1.9% presentó infección en el sitio quirúrgico, y un 5.6% requirió retirada del dispositivo (explantación).
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No se comunicaron eventos graves como hemorragias, malposición de electrodos, fallos del dispositivo ni efectos neuropsiquiátricos persistentes (como pérdida de memoria o depresión).
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Factores de riesgo identificados:
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La craneotomía previa se asoció con un mayor riesgo de complicaciones relacionadas con la herida quirúrgica. Este hallazgo podría guiar mejor la selección de pacientes y las estrategias quirúrgicas.
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¿Qué implican estos resultados?
Comparando con los datos en adultos (donde las tasas de infección alcanzan el 12–13% y la explantación el 7–8.6%, los resultados pediátricos son incluso más alentadores en términos de seguridad.
Estos hallazgos abren una puerta importante: la posibilidad de ampliar el uso de estimulación intracraneal a pacientes pediátricos cuidadosamente seleccionados. Aunque los dispositivos aún no cuentan con aprobación oficial en menores de 18 años, este tipo de evidencia podría ser clave para futuros ensayos multicéntricos y, eventualmente, cambios en la regulación.
Conclusión
Este estudio es un paso clave hacia la validación del uso de DBS y RNS en niños y adolescentes con epilepsia resistente. A medida que se acumulen más datos a largo plazo, será posible definir mejor la relación entre beneficios y riesgos, y avanzar hacia una medicina más personalizada y eficaz para los pacientes más jóvenes.

