RETRASO EN EL DIAGNOSTICO DE EPILEPSIA FOCAL EN ADOLESCENTES
La epilepsia en adolescentes puede ser difícil de reconocer, especialmente cuando las crisis no se acompañan de movimientos anormales (sacudidas, convulsiones). Un reciente análisis (Ferrer et al, Epilepsia, 2025) de datos del Human Epilepsy Project, que abarcó 34 centros en EE.UU., Canadá, Finlandia, Austria y Australia, pone en evidencia un problema preocupante: los adolescentes con crisis focales no motoras pueden experimentar un retraso de hasta 4 años en recibir un diagnóstico correcto.
¿Por qué sucede? El principal motivo es la falta de reconocimiento, tanto de los propios adolescentes como de los padres o los profesionales de la salud. Las crisis no motoras (por ejemplo, episodios breves de desconexión, sensaciones extrañas o cambios de conducta) pueden pasar desapercibidas con facilidad
¿Qué consecuencias tiene este retraso?
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Mayor número de crisis antes del diagnóstico (hasta 67 en promedio, frente a 5.5 en casos de diagnóstico rápido).
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Más lesiones asociadas a las crisis (56.5% vs. 7.7%).
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Mayor riesgo de:
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Ideación suicida (33.3% vs. 14.9%)
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Conductas suicidas (13.8% vs. 1.5%)
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Autolesiones no suicidas (13.4% vs. 1.5%)
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¿Qué podemos hacer? La clave está en la educación y la detección temprana. Reconocer que una crisis epiléptica no siempre es igual a una convulsión permite actuar antes, instaurar el tratamiento, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los adolescentes.
Conclusión Fomentar la conciencia sobre las crisis no motoras y referir al paciente para una evaluación neurológica precoz puede marcar la diferencia entre años de sufrimiento silencioso y una vida plena.

